Uniones entre hombres en la Edad Media

Union homosexual en la edad media

Aunque en pleno siglo XXI, las bodas entre personas del mismo sexo resultan ser una verdadera novedad social, esta práctica ya era aceptada por la iglesia durante el Medioevo, aunque desde otro punto de vista.

Durante la Edad Media existió un rito particular llamado adelfopoiesis (unión entre hermanos), una ceremonia litúrgica consentida por la autoridad eclesiástica entre personas del mismo sexo, especialmente hombres.

El acto ritual tenía como objetivo «hermanar» a dos hombres uniéndolos de por vida, en un espacio preparado para tal fin y con la presencia optativa de un sacerdote. Ante el altar, ambos leían versículos de la Biblia con pasajes sobre el valor de la amistad y, acto seguido, eran rodeados con un lazo o cinturon mientras sostenían una vela. Después de seguir con más oraciones, intercambiaban besos y la ceremonia finalizaba con una plegaria a Dios para mantener viva la unión entre ambos.

Si bien es verdad que la adelfopoiesis no habla de matrimonios ni de parejas de hecho como nosotros lo entendemos, sino fórmulas de hermandad donde ni el sexo ni el amor erótico aparecen. El modelo de esta nueva «unidad familiar» era el de dos hermanos que heredaban las propiedades de sus padres y que decidían seguir viviendo juntos, tal y como habían hecho desde niños, compartiendo sus posesiones. Se podría considerar una forma común de asegurar la propiedad, ya que las posesiones de ambos pasaban a ser de propiedad conjunta y, en caso de fallecimiento de una de las partes, la otra parte se convertía en su heredero legal.

Pero también parece lógico que las parejas de homosexuales se sirviesen de esta especie de matrimonio civil para «legalizar» su situación y casi normalizar una relación que de otra manera sería platónica o furtiva.

En la Iglesia católica, los sacerdotes rara vez participaban en tal rito hasta bien entrada la época moderna. Pero más que el juramento, era el enterramiento común lo que daba una vertiente religiosa a la unión. De la extensión de esta práctica son testigo los cementerios ingleses e irlandeses, en los que se pueden encontrar numerosos enterramientos con los nombres de dos hombres.

Varios historiadores han tratado este tema en los últimos años. Siendo el historiador y escritor estadounidense John Boswell el más destacado de ellos. Boswell consiguió recopilar más de 60 textos, datados entre los siglos VIII y XVI y repartidos por todo el mundo, de ceremonias cristianas para «la unión entre personas del mismo sexo».

Lo que nunca podremos saber es qué tanto por cierto de las personas que formaban esas hermandades eran homosexuales y, por tanto, si estos pactos eran más bien una forma de compartir su existencia plenamente que una hermandad por motivos materiales. No obstante, fuese cual fuese su intención, la Iglesia reconocía la unión.

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