Primer cuerpo de bomberos

Primer cuerpo de bomberos

La creación del primer cuerpo de bomberos se le atribuye al primer emperador César Augusto, tras el incendio del año 6 d. C. Los incendios eran muy frecuentes en Roma en el siglo I: tenía 500.000 habitantes, mucho material inflamable, iluminación con teas y lámparas de aceite y calles estrechas llenas de tenderetes. En puntos estratégicos de la ciudad se situaban unos cuantos esclavos armados con cubos de agua para sofocar los fuegos.

Antes de que Cesar Augusto tomara la determinación de crear un cuerpo de bomberos, uno años antes, un rico y ambicioso aristócrata llamado Marco Licinio Craso (su riqueza provenía de los bienes raíces y el alquiler inmobiliario) había organizado una especie de servicio contra incendios de Roma, pero también organizó las primeras brigadas de «incendiarios» de las que se tiene referencia en la historia, asegurando así que sus “bomberos” tuvieran siempre trabajo. Siendo estos controlados por el cruel Craso, no les daba orden de apagar el incendio si el dueño del territorio o construcción no lo vendía a precio de renta en ese instante. De esta manera, apagaba el fuego y se quedaba con el edificio.

Cuando César se hizo amo y señor único del Imperio, creó un cuerpo de vigiles (vigilantes) que hoy podrí­amos llamar el primer cuerpo de bomberos profesionales de la Historia. El cuerpo de vigiles estaba formado por los aquarii (aguadores), que formaban cadenas humanas para suministrar el agua; los siffonarii, que arrojaban el agua al fuego con bombas de mano (sipho), similares a jeringuillas gigantes; y los uncinarii, armados con unas lanzas provistas de ganchos se sujetaban a los techos y paredes en llamas.

En el valle del Rin se encontraron los restos de una bomba de agua usada por los romanos para apagar fuegos, con una antigüedad de 1650 años. Se considera el testimonio más antiguo de la historia de los bomberos. Pero con la caída del imperio romano la evolución de estos primeros bomberos desapareció.

Durante muchos años la gente tuvo que organizarse con sus vecinos y familiares para formar cadenas humanas. Incluso en 1254, el rey Luis de Francia, ordenó en un edicto que los vecinos creen sus propios cuerpos de vigilancia contra incendios.

En 1518, el alemán Anthony Blatner construye el primer carro de bomberos. Con una bomba y tirado por caballos, tenía que acercarse peligrosamente al fuego, hasta que, en 1672, el holandés Jan van der Heijden inventa la primera manguera flexible. Pero no fue hasta la reaparición de las bombas de agua que ya usaban los romanos, cuando empezaron a reaparecer los primeros cuerpos de bomberos, tal y como los conocemos hoy.

Es Richard Newsham quien patenta en 1721 la primera bomba contra incendios accionada por dos hombres, uno a cada lado, subiendo y bajando una palanca. Podía elevar doce litros por segundo de agua a 40 metros de altura.

Juana la Loca, en 1515, crea el primer Cuerpo de Bomberos de España, pero no será hasta el gran incendio de Valladolid del año 1561 cuando se organiza una vigilancia permanente.

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