Pedro I de Rusia

Pedro I de Rusia

Pedro I de Rusia (Moscú, 9 de junio de 1672 – San Petersburgo, 8 de febrero de 1725) conocido también como Pedro el Grande, gobernó Rusia desde el 7 de mayo de 1682 hasta su muerte. La idea motriz de su política fue dar a Rusia un papel internacional de importancia, a la que subordinó todo lo demás.

Hijo del zar Alejo Mijailovich, de la dinastía Románov, y de su segunda esposa, Natalia Narishkina. Cuando su padre murió, en 1676, Pedro tenía sólo cuatro años. Ocupó entonces el trono su hermanastro mayor, Teodoro III.

Al morir Teodoro, en 1682, se desató una feroz lucha por el poder entre la facción de los Narishkin, que proclamó sucesor a Pedro, y los strelzi, la guardia personal del soberano, animada por la facción de los Miloslavski, que pujaban por sentar en el trono al hermano de Teodoro, Iván V, pese a su salud enfermiza y a la debilidad mental que lo aquejaba.

Después de varias revueltas callejeras en que los partidarios de Iván, alentados por la hermana de éste, la princesa Sofía, dieron muerte a varios miembros de la familia Narishkin, se llegó a un acuerdo por el cual fueron coronados los dos hermanastros, Iván y Pedro. La princesa Sofía, que entonces contaba veinticinco años, se encargó de la regencia.

Fue enviado a vivir junto con su madre a las afueras de Moscú, a Preobrazhenski. Durante estos años aprendió geografía y arquitectura militar. Más tarde se interesó por las artes de la navegación y la construcción de barcos. Pedro el Grande no cesaba de manifestar su descontento contra su hermana e Iván.

En 1689, tras dar un golpe, Pedro se hizo con el poder. Confinó a Sofía en un convento y se deshizo de los partidarios de ésta en la corte, aunque respetó la vida y el título formal del inofensivo Iván V, que moriría pocos años después, en 1696. Pedro I no se haría cargo completamente del gobierno hasta la muerte de su madre en 1694.

Pedro I de Rusia impulsó una serie de reformas llamadas Reformas de Pedro el Grande, buscando modernizar Rusia. Reorganizó el ejército ruso de acuerdo con los estándares europeos de la época, y soñó con hacer de Rusia un poder marítimo. Encontró una fuerte oposición interna a sus políticas, pero acabó brutalmente con toda forma de rebelión contra su autoridad: la rebelión de los streltsí, los baskires, los Astracán y la rebelión de Bulavin.

En 1697 viajó a Europa de incógnito con una gran delegación rusa. El objetivo declarado era estudiar la situación internacional y consolidar la alianza antiturca, pero la verdadera finalidad era obtener información sobre la vida y la cultura de la Europa del oeste.

Pedro I emprende la reforma del Estado. Las nuevas instituciones dirigen la administración territorial y local, que reforma teniendo en cuenta el modelo sueco. La influencia europea posibilitaría así el surgimiento de una poderosa intelectualidad, integrada por magistrados y miembros de la nobleza. Fundó escuelas, imprentas y laboratorios. En 1704 trasladó la capital a San Petersburgo, recientemente fundada en el golfo de Finlandia y orientada a Occidente, como reafirmación de su obra revolucionaria.

Firmó la paz con el Imperio otomano y dirigió su atención a conseguir la supremacía marítima rusa. Buscó el control del Mar Báltico, que había sido tomado por Suecia medio siglo antes. Pedro declaró la guerra a Suecia (Gran guerra del norte). En la primera fase de las hostilidades, la reacción de Carlos de Suecia fue fulminante. su ejército abatió a las tropas de Pedro I en la batalla de Narva, el 30 de noviembre de 1700.

Pero cuando Suecia intentó la toma de Moscú, el resultado le fue fatal: en la sangrienta batalla de Poltava, el 8 de julio de 1709, ambos ejércitos se batieron con sus reyes al frente y el plan de operaciones ruso, elaborado por el propio zar, tuvo un éxito absoluto. En 1721, el Tratado de Nystad puso fin oficialmente a la Gran Guerra del Norte.

Los últimos años de Pedro I de Rusia estuvieron marcados por nuevas reformas en Rusia. En el invierno de 1723, Pedro, que nunca había gozado de una salud del todo robusta, comenzó a tener problemas con su aparato urinario y su vejiga. Murió la mañana del 28 de enero. Se reveló en la autopsia que su vejiga estaba gangrenada. Tenía 52 años y siete meses cuando murió, tras un reinado de cuarenta y dos años.

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