Origen de la jubilación

La jubilación, algo que hoy nos parece muy normal aunque notablemente moderno, en realidad, es un invento de los romanos.

Sus famosas legiones eran estructuras militares organizadas, disciplinadas, con gran movilidad (podían recorrer 50 Km en una jornada) y maniobrabilidad. Estaban compuestas por ciudadanos romanos que se alistaban voluntariamente a los 20 años y tras pasar cuatro meses de dura instrucción debían permanecer en activo durante 25 años. En épocas de guerra era obligatorio y en casos extremos se bajaba la edad de reclutamiento.

Una vez que esos soldados habían cumplido con su labor durante un cuarto de siglo tenían derecho a licenciarse y recibían una parcela de tierra y una cantidad de dinero que era equivalente a 12 años de paga de la época.

En muchas ocasiones se fundaron ciudades para asentar a los jubilados, como Emérita Augusta, hoy Mérida, que fue fundada por Augusto al licenciar a los veteranos de las legiones V y X tras las guerras cántabras. Otras veces los propios campamentos de las legiones formaron núcleos de población estable, como el caso de León que se fundó sobre el campamento de la VII legión.

Sin embargo, a pesar de que una gran cantidad de soldados morían antes de llegar a cumplir 25 años de servicio, hubo momentos en los que el Imperio Romano tuvo problemas para cubrir las “jubilaciones” de sus soldados. Como veis los problemas de hoy en día, a veces, son los mismos que los de la antigüedad.

Pero, ¿y de donde viene la edad de jubilación?. El origen de la edad de jubilación lo encontramos en la Alemania de Bismarck de finales del siglo XIX. Hasta entonces lo normal era trabajar hasta fallecer, pero eso cambió con Bismarck.

Hay varias historias sobre el motivo que le llevó a esto. La más extendida dice que Bismarck quería parar el ascenso político de los socialdemócratas con una medida claramente enfocada en el pueblo. La otra dice quería unificar los estados alemanes en un solo país y crear una red de telégrafo y ferrocarril única que trajera beneficios económicos y bélicos.

Para construir todo eso tuvo que convencer a todos los trabajadores del campo de que dejaran de trabajar en sus tierras y trabajaran para el ferrocarril, y para conseguirlo lo único que pudo hacer fue ofrecerles trabajo garantizado de por vida. Cuando se hacían mayores hacían más daño trabajando que no trabajando, pero se les había prometido trabajo de por vida. Así pues se les empezó a pagar por no trabajar y así surgió la jubilación y el primer sistema público de pensiones, hacia 1889.

La edad se puso originalmente en los 70 años para minimizar el coste, pero entrado ya el siglo XX se bajó a los 65 años para reducir más aún el número de accidentes.

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