Luis II de Baviera

Luis II de Baviera

Luis II de Baviera (Nymphenburg, 1845 – Starnberg, 1886), conocido como «El Rey Loco», perteneció a la Casa de Wittelsbach y fue rey de Baviera de 1864 a 1886. Fue el artífice de algunos de los castillos más especiales de Alemania y de todo el mundo.

Hijo del rey Maximiliano II de Baviera y de la princesa María de Prusia, estuvo sujeto a un estricto régimen de estudio y ejercicios. Quizá la presión a la que fue sometido pudo ser la explicación a sus futuras excentricidades.

Gran admirador de la música y de las artes en general, muy joven descubrió la ópera, de la que siempre fue un gran admirador, así como de los compositores, en especial de Richard Wagner. Luis II se convirtió en el gran mecenas del compositor sajón desde el origen de su reinado. Entre 1864 y 1865 Wagner trabajó como compositor de corte, estrenando en Múnich Tristán e Isolda (1865). Posteriormente una serie de escándalos obligaron al rey a desterrar al compositor, aunque siguió con su mecenazgo.

Luis II de Baviera sucedió a su padre, Maximiliano II de Baviera, en 1864, a la edad de 18 años. Inexperto e idealista, el rey pronto recibió un primer golpe: al perder la guerra contra Prusia en el año 1866. A partir de la misma, Baviera se vio sometida a su vecina Prusia en política exterior y militar. Era la antesala de la unificación germana, por la cual el Reino de Baviera cedió gran parte de su soberanía.

Luis II de Baviera era un defensor de la independencia de su Estado y, por tanto, en un obstáculo para el proyecto unificador de Bismarck. Se cree que Bismarck suministro parte de los fondos necesarios, para la construcción de algunos de sus castillos. Y de esa manera compró la voluntad del rey.

Tras aceptar el emparejamiento con Sofía Carlota de Baviera, el rey decidió cancelar la boda unas semanas antes de la celebración de la misma. La decisión, en un territorio profundamente católico y conservador como Baviera, causó un gran revuelo. Luis II quedó para siempre soltero y sin descendencia.

Luis II se fue retirando cada vez más de la capital constitucional, Múnich, hasta que se apartó por completo de los asuntos de gobierno. El monarca se refugió en la idea de construir su mundo en una época en la que los castillos y fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Tres Castillo de ensueño que reciben hoy varios millones de visitantes cada año.

Linderhof es un pequeño palacio neobarroco ubicado en el corazón de un valle alpino. Neuschwanstein es un castillo ubicado en la parte oriental de Allgäu (Füssen), cuya forma recuerda a un castillo medieval. Es uno de los lugares más fotografiados de Alemania y uno de los castillos más visitados de Europa.  El palacio de Herreninsel es una réplica del palacio de Versalles que nunca fue finalizada.

Aunque por dictamen médico fue declarado incapacitado para reinar, hay teorías que suponen que fue una estratagema familiar para arrebatarle el trono. Luis II de Baviera apareció ahogado el día 13 de junio de 1886. Junto a él, el cadáver del doctor Von Gudden, el mismo que lo había declarado enfermo mental unos días antes, con el objeto de apartarlo de la monarquía.

Los castillos de Luis II

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