Isabel de Farnesio

Isabel de Farnesio

Isabel de Farnesio (Parma, 25 de octubre de 1692 – Aranjuez, 10 de julio de 1766) es conocida por haber sido la segunda esposa del rey Felipe V, y por tanto reina consorte de España. A pesar de ser consorte logró ejercer una gran influencia en la política española.

Paso su infancia rodeada de lujos bajo la tutela de su abuelo, el duque Ranuccio II y, después, de su tío Francisco, su padrastro tras su boda con su madre en 1696. Su padre, que era príncipe heredero de Parma, Eduardo II Farnesio murió cuando ella tenía tan solo un año.

Durante sus años de infancia y juventud cursó estudios de gramática, retórica, historia y geografía, además de varios idiomas, lo que le llevó a dominar casi siete lenguajes. También recibió formación artística, llegando a desenvolverse con soltura en el baile, la música y la pintura.

Tras la muerte de Maria Luisa de Saboya, primera esposa de Felipe V tanto la princesa de Ursinos como Jean de Orry, fueron conscientes de la necesidad que tenía el monarca español de contraer nuevas nupcias. En aquel momento el rey tenía 30 años, por lo que todavía era un hombre muy joven. Sin duda la intervención del que más tarde sería Cardenal de Málaga, Giulio Alberoni, fue de gran importancia para que Isabel de Farnesio fuera tomada en consideración. La presentó como una mujer sumisa, sin ningún tipo de ambición de mando y que nunca se mezclaría en los asuntos de estado.

La princesa de Ursinos, que por aquel entonces gozaba de un gran poder, vio en Isabel de Farnesio la candidata perfecta. Ya que quería alguien que no se entrometiera en su privilegiada posición. Pero fue precisamente la princesa de Ursinos, la primera que se dio cuenta del fuerte carácter y la personalidad autoritaria de Isabel de Farnesio.

En un encuentro que ambas tuvieron, antes de la boda, en Jadraque, la futura reina impuso su autoridad expulsando en ese mismo momento a la princesa. Esta fue conducida esa misma noche hasta la frontera francesa. Aquel fue el final que tuvo el inmenso poder que la princesa de los Ursinos había disfrutado en España durante los cruciales años del comienzo del reinado de Felipe V. Isabel de Farnesio no estaba dispuesta a tolerar rivales.

En la nochebuena de 1714 contrajo matrimonio con Felipe V. Rápidamente supo ganarse el favor de su marido, complaciéndolo en todo cuanto precisaba, e intentando compartir con él todas sus aficiones. De esta manera buscaba aumentar su poder sobre él, y vaya que lo consiguió.

Isabel de Farnesio, sin poseer un gran talento político, disfrutó durante los largos años de reinado de su marido de un gran poder. Consumió todo su tiempo y energías en las intrigas políticas para forjar a sus hijos de un brillante porvenir. Finalmente el infante Carlos (futuro rey Carlos III) nacido en 1716 fue nombrado rey de Nápoles y Sicilia antes de ocupar el trono de España; la infanta María Ana Victoria nacida en 1718 contrajo matrimonio con el rey de Portugal José I; el infante Felipe nacido en 1720 recibió de manos de su madre el título de duque de Parma; la infanta María Teresa nacida en 1726 contrajo matrimonio con el delfín de Francia Luis de Borbón; el infante Luis Antonio nacido en 1727 por su parte fue nombrado arzobispo de Toledo.

Tras el fallecimiento de Felipe V Isabel de Farnesio llevó una vida alejada de toda responsabilidad en el palacio de La Granja en Segovia, donde había pasado largas temporadas junto a su esposo. Aunque ella se construyó otra residencia cerca, el Palacio Real de Riofrío.

Al morir Fernando VI sin descendencia en 1759, subió al trono el hijo de Isabel, Carlos, por lo que esta volvió a la corte, en calidad de regente. Finalmente, Isabel de Farnesio murió en el palacio real de Aranjuez a la edad de 73 años, el 11 de julio de 1766, tras haberse retirado de la vida pública algunos meses antes.

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