Hundimiento del Titanic

Titanic

El hundimiento del Titanic tuvo lugar la noche del 14 al 15 de abril de 1912 en el océano Atlántico Septentrional frente a las costas de Terranova. El naufragio se convirtió en uno de los mayores accidentes marítimos.

El Titanic salió de Southampton el 10 de abril de 1912. En su recorrido cogió pasajeros en Francia y en Irlanda, donde la mayoría eran pasajeros de tercera. Se calcula que en el barco había algo más de 2200 personas. Thomas Andrews, encargado de la construcción del Titanic, fue el primer pasajero que recibió el barco. Otras personalidades famosas de la época también embarcaron.

Todo fue bien hasta el 14 de abril, cuando varios buques comenzaron a informar de la presencia de icebergs en la misma zona. La tripulación del Titanic hizo caso omiso a estos avisos y siguió navegando a gran ritmo. Seguian llegando avisos, pero siguieron sin tenerse en cuenta. Algunos de ellos ni siquiera se pasaron al puente de mandos.

A las doce menos veinte de la noche uno de los vigías tomo contacto visual con un iceberg, que se alzaba sobre la superficie unos 30 metros. A pesar de las maniobras de viraje y la parada de los motores, la colisión fue irremediable.

Se soltaron los remaches de las planchas de la obra por 100 m de la eslora y se abrió una vía de agua en el casco por 5 m debajo de la línea de flotación. Se ordenó que se cerraran las puertas estancas para evitar el aumento de las inundaciones. Pero los cinco primeros compartimentos comenzaron a inundarse, y el Titanic solo podía flotar con cuatro compartimentos inundados.

Tras varias inspecciones, sobre todo una última que llevaron a cabo el capitán Smith y Thomas Andrews, se estableció que el barco se hundiría en una hora o dos como máximo. A las 00:10 se envió la primera llamada de socorro via radio, llevada a cabo por el cuarto oficial Boxhall. Sobre la una menos cuarto se lanzó la primera bengala de socorro. Varios barcos recibieron las señales de socorro.

El Carpathia puso rumbo al lugar del desastre, pero era un barco lento, y la presencia de hielo dificultaba más su marcha. El Mount Temple estaba más cerca, pero tuvo que rodear una larga zona de icebergs para acceder al lugar donde estaba el Titanic, lo que justifica su llegada posterior.

El capitán Smith comenzó a organizar la evacuación, puso al mando de los botes impares al primer oficial William McMaster Murdoch y en los botes pares puso al segundo oficial, Charles Lightoller. La mayoría de los pasajeros de primera clase permanecieron un tiempo en el interior del barco, ya que para mantener la calma se les dijo que era un simulacro. El ruido en cubierta comenzó a ser ensordecedor debido al vapor de agua que se purgaba por las chimeneas.

Pero hasta la una y cuarto de la mañana, la evacuación fue muy lenta. Fue entonces cuando el agua comenzó a invadir la proa del barco y los pasajeros, que hasta entonces habían permanecido incrédulos, empezaron a darse cuenta de la realidad del hundimiento. ​Esto aceleró la evacuación a partir de esa hora. Además, los pasajeros de la tercera clase comenzaron a llegar en gran número a la cubierta de botes del Titanic.

Unos minutos antes de las dos y veinte de la mañana las luces del Titanic se apagaron definitivamente. Poco después el barco se partió en dos, dejando la popa a flote durante unos minutos, en posición vertical y con cientos de personas aferrándose a la vida. A las dos y veinte el Titanic desapareció para siempre.

Algunos botes volvieron para intentar rescatar supervivientes, pero la temperatura del agua hacia que el tiempo de supervivencia en el agua fuera muy corto. A las tres y media llegó el Carpathia y las cinco y media el Californian.

El hundimiento del Titanic tuvo alrededor de 1500 muertes. Los miembros de la tripulación fueron los más afectados ya que el 76 % de ellos fallecieron, igualmente el 75 % de la tercera clase encontró la muerte. Tras el hundimiento, se llevaron a cabo varias comisiones de investigación y sus conclusiones se utilizaron para mejorar la seguridad marítima, especialmente a través de nuevos reglamentos.

PD: Dedicado a mi hijo Pedro, que con solo 11 años es un apasionado de la historia, y desde los cuatro o cinco años quedo fascinado con la historia del titanic.

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