Francisco José I de Austria

Francisco José I de Austria

Francisco José I de Austria (Viena, 18 de agosto de 1830 – Viena, 21 de noviembre de 1916) emperador de Austria, rey de Hungría y rey de Bohemia, entre otros títulos. Su reinado de casi 68 años es el tercero más prolongado de la historia europea, después de Luis XIV de Francia y Juan II de Liechtenstein.

El reinado de Francisco José se desarrolló en medio de violentas conmociones internacionales que lo persiguieron toda su vida. Comenzaron con la revolución austríaca de 1848 y culminaron con la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Los primeros 18 años de su gobierno estuvieron caracterizados por un fuerte absolutismo.

Tuvo que enfrentarse a tiempos de nacionalismo creciente y tuvo éxito en su empeño de mantener unido el Imperio austrohúngaro. Los avances de los demócratas y capitalistas por una parte y de los nacionalistas germanochecos que luchaban por la independencia de Bohemia por el otro, acorralaron la gestión del monarca, que además debía contener a los serbios que también ansiaban independizarse y abandonar el imperio.

Para poner fin a la revolución húngara, Francisco José se vio obligado a aliarse con Rusia. En septiembre de 1848 la Dieta húngara (Asamblea nacional de Hungría) no había reconocido a Francisco José como su soberano. En marzo de 1849 Francisco José impuso una nueva constitución centralista y restauró el absolutismo. Al mes siguiente Luis Kossuth proclamó la república. El zar Nicolás I y Francisco José se reunieron en Varsovia para concertar la acción militar común antihúngara. Tras la batalla de Temesvar, los húngaros capitulan en Vilagos y Kossuth huye a Turquía.

Tras un período de reacción contrarrevolucionaria la constitución absolutista fue abolida en 1851. En este entorno de decadencia y cambios destructivos, la única fuerza unificadora y moderadora en la corte de Francisco José era su esposa, la emperatriz Isabel, a quien todo el mundo (aún hoy en día) conoce por su sobrenombre de Sissi, nacida princesa de Baviera, de quien era prima carnal.

Las ideas de Sissi eran avanzadas, progresistas y liberales, y su apoyo a la causa húngara fue determinante para que ese país alcanzara la igualdad política con Austria en 1867.

Aunque Francisco José logró poner fin a la revolución húngara en 1849 y derrotar al rey Víctor Manuel II de Piamonte-Cerdeña, al cabo de diez años la alianza de Napoleón III con los Saboya supondría el fin de la hegemonía austríaca en Italia.

En 1864, Austria y Prusia estuvieron aliadas en la Guerra de los Ducados. De acuerdo con lo establecido en la Convención de Gastein que puso fin a ésta, el ducado de Holstein quedó bajo dominio de Austria, y los de Schleswig y Lauenburgo bajo el de Prusia. Pero ninguno de los dos países quedó satisfecho con el acuerdo. Finalmente, Prusia invadió el ducado de Holstein, dando así comienzo la Guerra Austroprusiana (junio-agosto de 1866), en la que Austria fue derrotada en tan solo dos semanas.

Simultáneamente atacado por Italia, el imperio se veía obligado a ceder Venecia a Francia quien, a su vez, la cedió a Italia por el Tratado de Viena del 12 de octubre de 1866.

En febrero de 1867, Austria y Hungría se convertían en dos entidades con gobiernos y dietas propios, unidas bajo una misma monarquía, con una común política exterior, financiera y militar.

En política exterior, aprobó la Triple Alianza con Prusia y Rusia en 1873, pero tras chocar en los Balcanes con los intereses rusos, Austria y Prusia firmaron la Doble Alianza de 1879. Un año antes, el congreso de Berlín había autorizado a Francisco José I a ocupar Bosnia-Herzegovina, acción que le indispuso con los partidos nacionalistas. El Partido Joven checo pidió en 1893 el sufragio universal, pero la respuesta del emperador consistió en destituir al ministro liberal Taaffe (que estaba dispuesto a concederlo) e imponer de nuevo un régimen absolutista.

Cinco años más tarde, su esposa Sissi, murió asesinada en Ginebra (Suiza) por un anarquista. Otra tragedia familiar marcó el principio del fin del imperio: en el año 1914, su sobrino y heredero, el archiduque Francisco Fernando de Austria, y su esposa, Sophie Chotek, fueron asesinados en Sarajevo. El atentado llevó a Francisco José I de Austria a declarar la guerra a Serbia con el apoyo de Alemania, lo que determinó que se accionara el dispositivo de alianzas que mantenía en Europa la paz armada y estallase la Primera Guerra Mundial.

Francisco José I de Austria murió a mitad de la guerra, el 21 de noviembre de 1916. Recibió sepultura en el convento de los capuchinos en Viena. El emperador nunca vio decaer a su imperio que gozaba en ese momento de la Primera Guerra Mundial de cierta estabilidad y aires de victoria.

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