Carlos I de España

Carlos I y V de Alemania

Carlos I de España y V de Alemania (Gante (Bél­gica), 24, febrero, 1500 – Yuste (Cáceres), 21, septiembre, 1558). Rey de España, reuniendo así por primera vez en una misma persona las Coronas de Castilla, el Reino de Navarra inclusive y Aragón y emperador de Alemania.

Hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso de Castilla, nieto, por tanto, del emperador Maximiliano I (por línea paterna) y de los Reyes Católicos (por línea materna). Toda la educación del joven príncipe se desarrolló en Flandes, al cuidado de su tía, Margarita de Austria, en su Corte de Malinas. Desde 1511 su educación cae bajo la dirección de Adriano de Utrecht, más tarde cardenal y Papa; y Guillermo de Croy, señor de Chièvres.

En 1515, Guillermo de Croy consigue que el emperador declare la mayoría de edad de Carlos; acto seguido, los Estados Generales nombran Señor de los Países Bajos al joven príncipe, terminando aquí la regencia de su tía Margarita. El joven soberano delegaría entonces el poder en el señor de Chièvres. Al morir en 1516 su abuelo materno, Fernando II el católico, heredó las Coronas unificadas de Castilla y de Aragón (con sus dominios mediterráneos de Nápoles, Sicilia, Cerdeña y el Rosellón).

Navarra jura fidelidad al rey, aunque años después, aprovechando las guerras comuneras, se levantan en armas contra la corona española. Finalmente, y tras varias batallas históricas, consigue la reconquista de la alta Navarra. Posteriormente mediante vía diplomática renuncia a la baja Navarra. En la rebelión comunera en Castilla, aunque consiguió la victoria, el movimiento comunero aún perduró en algunos núcleos poblacionales.

Como rey de España, Carlos suscitó importantes resistencias desde su llegada al país en 1517, por su condición de extranjero; compareció ante las Cortes desconociendo la lengua española, y con unos objetivos políticos que excedían con mucho los límites de la Península.

En 1519, al morir su abuelo paterno, Maximiliano I de Austria, heredó los estados patrimoniales de los Habsburgo (Austria, Tirol, Bohemia, Moravia, Silesia, Estiria, Carintia y Carniola), que llevaban aparejada la candidatura a la Corona imperial de Alemania, para la que Carlos fue elegido aquel mismo año, aunque sería coronado por el papa en 1530.

En mayo de 1520, partía de España, dejando atrás un reino revuelto, a punto de estallar. No volvería hasta 1922. Para aplacar los ánimos permaneció unos años en la Península, donde contrajo matrimonio con su prima Isabel de Portugal (1526), como le habían pedido las Cortes de Castilla.

Con Carlos, España conoció durante su reinado una etapa de máxima prosperidad económica. La colonización y conquista de América abrieron muchos mercados. La llegada de metales preciosos sirvió de impulso a todas las actividades económicas, facilitando también las campañas bélicas del emperador. Pero el alza constante de precios y la política imperialista, terminaron por arruinar las actividades económicas de Castilla.

En Europa, Carlos tuvo que enfrentarse contra el avance de los turcos, que bajo el reinado de Solimán el Magnífico avanzaron por los Balcanes hasta el corazón de Austria, al tiempo que el corsario Barbarroja complicaba la navegación en el Mediterráneo. Carlos tuvo que librar también cuatro guerras contra Francisco I, motivadas por diversos contenciosos territoriales en Italia y los Países Bajos. Incluso el Papado, bajo León X y Clemente VII luchó contra el emperador, quien no dudó en hacer que sus ejércitos saquearan Roma en represalia.

En Alemania, la Reforma protestante iniciada por Lutero acabó con la unidad católica; Carlos se mostró inflexible con los príncipes protestantes, a los que exigió primero que retornaran al seno de la Iglesia y derrotó luego en la Guerra de Esmalcalda de 1546-47. Pero, finalmente, se vio obligado a reconocer la escisión religiosa, Paz de Augsburgo en 1555, mientras el Concilio de Trento iniciaba la “Contrarreforma” en el bando católico.

Su sueño de un Imperio universal bajo los Habsburgo había fracasado. Carlos abdicó en Bruselas en 1555. Dejó el gobierno imperial a su hermano Fernando y el de España y las Indias a su hijo Felipe. El 3 de febrero de 1557, enfermo de gota, se retiró al monasterio de Yuste. En este lugar permaneció un año y medio en retiro, alejado de las ciudades y de la vida política, donde finalmente murió.

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