Batalla de San Quintin

Batalla de San Quintin
Monumento en el
campo de batalla

La batalla de San Quintín fue uno de los más grandes enfrentamientos militares entre españoles y franceses. Tuvo lugar el 10 de agosto de 1557, durante las denominadas Guerras Italianas, bajo el reinado de Felipe II.

Días antes de la batalla las tropas francesas habían entrado en Italia, con la ayuda del Papa Pablo IV. Su intención era la de amenazar los territorios españoles en aquel país. Pretendiendo los franceses tomar el territorio de Nápoles, entonces, bajo dominio español.

Felipe II había nombrado comandante en jefe de sus tropas en Flandes a su primo Manuel Filiberto, duque de Saboya. Tenía sólo 29 años y era un firme aliado de España. Años antes ya había combatido a las órdenes de Carlos I cuando el rey de Francia saqueó a su familia el Ducado de Saboya.

En 1557, al mando del joven general duque de Saboya, las tropas del Imperio Español, invadieron Francia. En total los imperiales contaban con unos 60.000 hombres. Sólo 6.000 eran españoles (de los tercios de Alonso de Navarrete y de Cáceres). Los demás eran valones, flamencos, borgoñones, saboyanos, húngaros, italianos, ingleses y alemanes.

Con un movimiento de distracción estratégicamente planeado por el joven general y dirigido a hacer creer a los franceses que las tropas aliadas invadirían la Champaña para luego dirigirse hacia Guisa, hizo que los franceses enviaran numerosos efectivos para defenderla. En realidad, Manuel Filiberto tomó el camino de San Quintín.

San Quintín era una ciudad muy fortificada al lado del río Somme y además un lugar importante en la ruta hacia el norte de Francia. Su posición estratégica era muy buena y permitía controlar las comunicaciones entre París y Flandes. Además, sus 15 kilómetros de altas murallas, el río Somme por el sur y una zona pantanosa por el oeste, protegían a San Quintín de posibles ataques.

El 2 de agosto el ejército español llegó a la ciudad, ante el ataque español, las tropas francesas se apresuraron en mandar refuerzos. Pero los españoles ya habían tomado importantes plazas de la ciudad. Los 22.000 hombres del potente ejército francés llegaron San Quintín el 10 de agosto de 1.557, festividad de San Lorenzo. Con la ayuda de cientos de barcas, como si fuera un desembarco, los soldados franceses intentaban cruzar el rio Somme. Fue una masacre total, tan sólo 200 soldados consiguieron entrar en la ciudad sin armas y con la munición mojada.

Solo el centro francés en donde se encontraba el Duque de Montmorency aguantó un tiempo, hasta que finalmente se vio superado por las tropas imperiales. Montmorency fue capturado por un soldado español de caballería llamado Pedro Merino, que por este hecho recibió un premio de 10 000 ducados.

Se calcula que el ejército francés perdió unos 12 000 hombres, resultando prisioneros otros 6 000 hombres y 2 000 heridos más, incluyendo la matanza de huidos. Felipe II decidió celebrar la victoria ordenando la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Fue dedicado a San Lorenzo, santo del día de la victoria.

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