Alexandra Kollontai

Alexandra Kollontai

Alexandra Kollontai (San Petersburgo, 1872 – Moscú, 1952), comunista y revolucionaria, luchó durante su vida para que las mujeres se liberaran de sus ataduras sociales. Fue una importante figura del feminismo europeo de principios del siglo XX.

Hija de un general al servicio del Zar y de una madre que provenía de una familia de campesinos finlandeses que había hecho una gran fortuna en la industria maderera. La influencia de su padre despertó en la joven Alexandra Kollontai el interés por la historia y la política, siempre desde un punto de vista liberal. A pesar de que su madre no veía necesario que una mujer estudiara, Kollontai siempre mostró gran interés por su formación. Inevitablemente esto provocaba ciertos enfrentamientos entre madre e hija.

Se casó con Vladímir Lúdvigovich Kolontái, con quien tuvo un hijo. Pero pocos años después abandona a su marido e hijo para irse a estudiar a Zurich, centro neurálgico de las jóvenes socialistas. Ya había leído a Marx y Lenin, y en Zurich se familiarizó con las ideas de Karl Kautsky y Rosa Luxemburgo. Después de haber estudiado historia del trabajo en Zurich, volvió a Rusia en 1899 y se afilió al Partido Social-Demócrata.

Escribió artículos y organizó asociaciones de trabajadoras rusas en los acontecimientos revolucionarios de 1905, tras presenciar la matanza de obreros frente al Palacio de Invierno. Tuvo que exiliarse de Rusia tras la publicación del panfleto Finlandia y el socialismo, donde animaba a los finlandeses a sublevarse contra las autoridades rusas. Aprovecho para viajar por toda Europa, entrando en contacto con diversos partidos socialistas en países como Alemania, Gran Bretaña y Francia.

Se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial. En junio de 1915 se unió a los bolcheviques ​y viajó por diversos países haciendo campaña contra la guerra. Durante dos años permaneció en Estados Unidos, invitada por el Partido Socialista norteamericano y dio conferencias y mítines, en inglés, alemán y ruso, en más de 80 ciudades explicando las razones para oponerse a la guerra.Desde 1915, Kollontai fue asistente de Lenin.

Pocos meses antes de octubre de 1917 fue elegida miembro del Comité Central del Partido y votó a favor de la insurrección y de la toma del Palacio de Invierno para construir así un Estado obrero. Tras la toma del poder, Alexandra Kollontai fue elegida para la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública.

En 1918 Alexandra Kollontai fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Mujeres Trabajadoras. De este congreso nació el Zhenotdel (Departamento de la Mujer), un organismo dedicado a promover la participación de las mujeres en la vida pública, proyectos sociales, y de manera muy especial la lucha contra el analfabetismo. El Zhenotdel tenía un periódico mensual propio, Kommunistka (Mujer Comunista) que en 1921 imprimía 30.000 ejemplares. En su grupo editorial se encontraban Bujarin, Inessa Armand y Kollontai.

Para eliminar el concepto de la familia patriarcal opresora y trasladar la responsabilidad de los hijos y el hogar a la sociedad Lenin y Kollontai imaginaron una red de instituciones como casas-cuna y guarderías, restaurantes y lavanderías públicos, que liberaran a las mujeres de las tareas del cuidado de los niños y de la casa. Se aprobaron el divorcio y el aborto, así como beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños.

Sus ideas sobre la liberación sexual eran demasiado modernas para su tiempo. Fueron rechazadas no sólo por Lenin, sino también por muchas mujeres socialistas con unas ideas tradicionalistas demasiado arraigadas. Al perder el favor de Lenin Alexandra Kollontai quedó marginada y perdió su influencia política.

Lenin la relegó de su cargo y le asignó tareas diplomáticas. Fue nombrada embajadora de la Unión Soviética en Noruega y, posteriormente, en Suecia y México. Durante más de 20 años, la gran defensora del socialismo feminista transmitió sus ideas por Europa y Estados Unidos. Pero, mientras tanto, en la nueva Unión Soviética, Stalin revocaba parte de las leyes que ella había promulgado en defensa de los derechos de la mujer.

Se ilegalizó el aborto, la homosexualidad, se lanzó una campaña contra la promiscuidad sexual y el adulterio, se introdujo la educación separada para chicas y chicos, se penalizó el divorcio con sanciones económicas impagables para la mayoría. Kollontai, que murió en 1952 en Moscú, no podía impedir estos retrocesos.

Llegó a ser nominada en 1946 para el Premio Nobel de la Paz. Pasó sus últimos años en Moscú, escribiendo sus memorias y sirviendo como asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso. Sus artículos y discursos, así como varios libros y su propia autobiografía dejaron por escrito sus ideas, sentando las bases del movimiento feminista socialista.

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